domingo, 30 de septiembre de 2012

ODA AL ANILLO

No, no me he escapado de un pasaje del "Señor de los Anillos". Pero sí es uno de los libros que marcó mi infancia, y que marcará toda mi vida (gracias, papá). ¡Ya me gustaría que mis anillos me proporcionaran algún poder oculto y oscuro, y por muy oscuro que fuese!
Aunque, a decir verdad, sí que lo hacen. Son fuente de inspiración... Y, encima, ¡son muchos! No han sido pocas las personas que me han preguntado a cerca de mi colección de anillos. Hoy, doy respuesta, dedicando a esos pequeños accesorios (aunque no suele ser el caso, vaya), una entrada.
Todos tienen su historia. Desde el más pequeño hasta el más grande. Desde el que fue un regalo, hasta aquél que encontré, aquél que perdí, aquél en el cuál me dejé todos mis ahorros (véase "El Castillo"). En efecto, algunos tienen nombre. Muchos no me pertenecen, son, como no, de mi madre... aunque todo se comparte. Desde la bisutería hasta la más alta joyería. Os diría de donde proviene cada uno de ellos, pero sería desvelar muchos secretos (y, además, de muchos lo he olvidado, no os voy a mentir, otros son herencia, otros un despiste). Pero me acompañan en mi día a día; cualquiera que me conozca, lo sabe. A veces busco y encuentro nuevos pro casa... Estos que os enseño no son, ni mucho menos, todos, sólo los que tenía más a mano. ¡Debería ser un crimen tener tantos! Pero, son, como bolsos, zapatos, sombreros, collares, pendientes, pulseras y demás, una verdadera pasión, a la vez que mis mayores señas de identidad. Nunca pasarán de moda. Para mí, han pasado a la historia. Mi historia.
¿Cómo es posible que dedique líneas a tal frivolidad? Tal vez unos pocos me comprendan. En cualquier caso, ¿no os preguntáis cuáles llevaba puestos en mis looks de fin de semana? Y, los que me conocéis, ¿no falta algo en estas fotos?












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